La correcta gestión de las jaulas de lavandería es un elemento clave dentro del circuito de la ropa en el departamento de Housekeeping.
Una organización deficiente no solo afecta a la operativa diaria, sino que genera sobrecostes, problemas de trazabilidad y riesgos de contaminación cruzada. Por este motivo, resulta imprescindible definir claramente su uso, control y rotación dentro del establecimiento hotelero.
Las jaulas de lavandería pueden gestionarse de dos formas:
- Pertenecientes al hotel
- Pertenecientes a la lavandería
En la mayoría de los casos, las jaulas son proporcionadas por la propia lavandería, aplicándose un cargo mensual por su uso en concepto de renting.
Por este motivo, es fundamental que las jaulas estén correctamente identificadas y que exista un control riguroso en el momento de su devolución, ya que una permanencia excesiva en el hotel puede provocar un incremento innecesario del coste de alquiler.
Para evitar sobrecostes y desajustes en el circuito de la ropa, las jaulas deben seguir un patrón de movimiento claramente definido, tal y como se muestra en el siguiente esquema.

No se debe permitir que se realicen trasvases desde las jaulas ubicadas en los almacenes de planta (office), ya que esta práctica provoca sobrecostes por alquiler de jaulas, contaminación cruzada y pérdida de trazabilidad en el circuito de la ropa.

Del mismo modo, cuando la recogida se realiza mediante carros de lavandería, es imprescindible asegurar una correcta rotación. De no hacerlo, el saco de ropa sucia se deteriora con rapidez, acumulando suciedad excesiva y presentando desperfectos como roturas.
Esta situación genera un coste elevado que repercute directamente en el presupuesto de lavandería, al incrementar la necesidad de reposición de materiales y herramientas.
Este procedimiento debe aplicarse de la misma forma en todas las dependencias donde se utilicen jaulas o carros.
