Objetos olvidados: Importancia de la descripción y de quién lo registra (I)


Hemos hablado en varios artículos sobre los objetos olvidados, aquí os dejo los enlaces a los artículos.

Y aunque se ha hablado mucho, creemos necesario realizar otro artículo sobre la importancia de la descripción del objeto y de quién lo registra.

Comenzaremos este artículo comentando sobre la forma correcta de tratar estos objetos dependiendo del artículo que se trate.

  • Ropa
    • Interior: En muchos casos se desecha por ser una prenda interior usada, sin embargo no es lo correcto. Lo correcto es guardarlo (si puede ser limpio) con tipo de prenda, color, talla, marca, y cualquier característica que ayude a su rápida identificación.
    • Exterior. Al igual que la ropa interior, lo ideal es guardarlo limpio y se documenta de la misma forma que la ropa interior.
    • DOCUMENTACIÓN DE ROPA
      • Prenda: jersey, camisa, braga, sujetador , pantalón, shorts, calcetines…
      • Número: 1 o 2 (calcetines, medias y zapatos)
      • Color
      • Talla
      • Marca
      • Características
  1. SOP de tratamiento de objetos olvidados dependiendo de sus características
    • Ropa
      • Interior: En muchos casos se desecha por ser una prenda interior usada, sin embargo no es lo correcto. Lo correcto es guardarlo (si puede ser limpio) con tipo de prenda, color, talla, marca, y cualquier característica que ayude a su rápida identificación.
      • Exterior:Al igual que la ropa interior, lo ideal es guardarlo limpio y se documenta de la misma forma que la ropa interior.
      • DOCUMENTACION DE ROPA
        • Prenda: jersey, camisa, braga, sujetador , pantalón, shorts, calcetines…
        • Número: 1 o 2 (calcetines, medias y zapatos)
      • Color
      • Talla
      • Marca
      • Características
    • Objeto de Valor: Debe ser custodiado en una caja fuerte , bien en el departamento o en la de recepción.
      • Definición de qué se considera objeto de valor
        • Joyas
        • Relojes
        • Material electrónico (ipads, moviles, portatiles)
    • Libros
    • Juguete
  2. Normativas de custodia
    • Tiempo
      • Depende del establecimiento pero se dividen en dos subcategorías:
        • Objetos de no-valor: 3-6 meses (Hay establecimientos que los custodian 1 año)
        • Objetos de valor: 1 año en adelante
    • Lugar
      • Objetos de no-valor: Almacén destinado a ello en el propio departamento de Housekeeping
      • Objetos de valor: Caja fuerte en el propio departamento o en Recepción
    • Objetos valiosos
      • Deben tener sólo acceso a ellos gobernanta, 2ª gobernanta o en caso de que se custodie en la caja fuerte de recepción , jef@ de recepción, director/a , subdirector/a
    • Departamentos implicados
      • Housekeeping y/o Recepción, Dirección

🗨️ Y tu hotel ¿como gestionas los objetos perdios?
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BIENVENIDO A LA REPUBLICA INDEPENDIENTE DE…. EL HOTEL


Cuando la conocida marca sueca de muebles para el hogar aterrizó en nuestras vidas, muchos no sabían muy bien qué hacer con ella. ¿Un local perdido en un polígono industrial, sin vendedores, lleno de expositores y con lápices diminutos para anotar referencias? Sonaba más a yincana que a experiencia de compra.

La propuesta era clara: recorre un showroom que simula una casa, apunta lo que te guste, y al final, recoge tus cajas en el almacén. Todo para que tú mismo montes los muebles con esa ya legendaria llave universal. Al principio, costaba entenderlo. Pero poco a poco, fue calando. Y hoy es prácticamente imposible entrar en un hogar sin ver algo que provenga de esa tienda sueca.

La campaña “Bienvenido a la República Independiente de tu casa” no solo fue un éxito: se coló en felpudos, tazas, cerebros y hasta en la decoración de hoteles.

Porque sí, ya no hablamos solo de salones o dormitorios particulares. También los hoteles —desde hostales hasta alojamientos boutique— se han rendido ante la lógica aplastante del diseño accesible. Tazas, cucharillas, platos… da la vuelta a cualquiera y probablemente verás ese logo.

Y seamos sinceros: las cuentas mandan. Recuerdo haber amueblado una casa entera en Fuengirola con artículos de esa tienda. Muchos aún siguen conmigo, años después.

¿Necesitas equipar un hotel pequeño o un Airbnb? Una caja de 18 piezas con platos llanos, hondos, de postre y cuencos ronda los 30 €. Difícil competir con eso.

Lo más curioso de todo es cómo hemos pasado del escepticismo al automatismo. De aquel “¿quién va a comprar así?” al actual “eso lo pillo en X, que me sale más barato”. Y ni siquiera hace falta recorrerse el expositor: buscas la referencia online, seleccionas recogida en tienda, y listo. Ni paseo, ni complicaciones.

🗨️ Y tu hotel ¿tambien compra artículos de esta marca sueca?
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HOUSEKEEPING ABURRIDO ¿Quien dijo eso?


Alguna vez alguien —quizás con desconocimiento, quizás con condescendencia— me dijo:
«¿No te aburres haciendo siempre lo mismo?»
Refiriéndose, claro, a mi trabajo en Housekeeping.
Y yo pensé: si tú supieras….

Porque esa frase solo puede venir de alguien que nunca ha trabajado en un hotel. O peor aún: de alguien que nunca se ha parado a pensar en lo que hay detrás de una habitación limpia y ordenada, lista para recibir a un huésped como si nadie hubiera pasado por allí antes.

LA VERDADERA CARA DEL HOUSEKEEPING

Housekeeping es mucho más que limpiar.
Es coordinar, organizar, prever, decidir, comunicar, supervisar, corregir, y volver a empezar.
Es llegar a primera hora de la mañana con una lista que parece imposible y, sin embargo, salir al final del día con todo hecho. Y no solo hecho: bien hecho.

Una habitación no se limpia, se transforma.
Se convierte en un lugar seguro, en una primera impresión, en una experiencia.
Y eso no ocurre por arte de magia. Ocurre porque detrás hay un equipo que se deja la piel, que piensa en los detalles, que trabaja en silencio pero con fuerza.

UNA PROFESIÓN INVISIBLE

¿Sabes qué es lo más curioso? Que si haces bien tu trabajo, nadie lo nota.
El huésped entra, ve la cama hecha, las toallas dobladas, los amenities colocados en su sitio… y no piensa en ti.
No piensa en que alguien tuvo que subir seis plantas con un carro lleno, entrar, revisar, limpiar, reponer, ventilar, desinfectar, comprobar luces, cortinas, enchufes, televisión, minibar, y dejar todo impecable.

No piensa en que quizá esa persona lleva ocho habitaciones ese día.
O diez. O quince.
Y que lo ha hecho todo sin perder la sonrisa, ni el ritmo, ni el estándar.
Porque Housekeeping es invisible cuando está bien hecho. Pero que se note lo mínimo… y se nota. Se nota muchísimo.

¿ABURRIDO? NO, INTENSO.

Quien piense que este trabajo es aburrido, nunca ha tenido que organizar una rota con el 70% del equipo de baja.
Nunca ha tenido que hacer una habitación de salida urgente a contrarreloj mientras el cliente espera en recepción.
Nunca ha lidiado con clientes exigentes, con quejas injustas, con turnos dobles, con habitaciones imposibles.

Nunca ha vivido lo que es sacar un día adelante cuando el hotel está lleno y el equipo está al límite.
Y aun así, todo sale.
Porque hacemos que salga.

HOUSEKEEPING TAMBIÉN ES CUIDAR

Cuidamos el orden, claro. Pero también cuidamos personas.
Cuidamos al huésped para que se sienta en casa.
Cuidamos al compañero que va más lento ese día porque no ha dormido bien.
Cuidamos los detalles: el espejo sin huellas, el papel higiénico doblado, el aroma que se nota al entrar.
Y también cuidamos el orgullo por hacer las cosas bien. Por dejar huella sin que nadie la vea.

Porque eso es Housekeeping: dejar todo perfecto para que parezca que no hiciste nada.

EL RITMO DEL DÍA

Housekeeping empieza mucho antes de que el cliente baje a desayunar.
Mientras otros aún están soñando, ya estamos pensando en check-outs, early check-ins, habitaciones VIP, llegadas especiales, grupos, clientes de larga estancia…
Nuestro día no tiene pausa. Solo pequeños momentos de silencio entre una habitación y otra, mientras cruzas el pasillo y piensas: venga, una más.

Y cuando por fin terminas, no tienes el cuerpo limpio, tienes el alma llena.
Llena de trabajo bien hecho.
De esfuerzo no reconocido, pero necesario.
De habitaciones entregadas.
De camas tensadas.
De lavabos que brillan.
De lucha.
Y de orgullo.

NO SOMOS MENOS PORQUE NO SE NOS VEA

Estamos en todos los hoteles.
Y sin embargo, muy pocos saben nuestros nombres.
No somos las caras visibles.
Pero si desaparecemos, el hotel se hunde.

Y aun así, hay quien se atreve a decir que esto es aburrido.
Que esto no tiene mérito.
Que esto no es una carrera.

Pues yo digo que sí lo es.
Y de las buenas.
Porque no solo requiere fuerza física, sino mental.
No solo se necesita saber limpiar: hay que saber mirar, prever, adaptarse, improvisar, organizar, liderar y resolver.
Cada día, cada habitación, cada turno.
Y por eso, sigo aquí.

No por los halagos —que no abundan—
Ni por el reconocimiento —que muchas veces no llega—
Sino por la sensación interna de saber que estás haciendo algo importante.
Algo que sostiene un hotel.
Y que lo hace brillar desde dentro, aunque nadie lo vea.

Así que no, Housekeeping no es aburrido.
Housekeeping es una vocación. Una entrega. Una forma de hacer las cosas bien, aunque nadie mire.
🗨️ ¿Cuál es tu motivación para seguir en Housekeeping?
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🐜 Pececillos de Plata: ¿Son Peligrosos o es un Mito? 🐜


Seguro que alguna vez has visto en tu hotel un pequeño insecto plateado que corre rápidamente por paredes y suelos. Probablemente se trate del famoso pececillo de plata (Lepisma saccharina) o de su primo menos conocido, el pececillo de cola larga (Ctenolepisma longicaudata).

📌 ¿Son peligrosos para las personas?

La respuesta corta es: No, en absoluto.

➡️ ¿Pican o muerden?

  • Ni los pececillos de plata comunes ni los de cola larga tienen la capacidad de picar o morder a los humanos. Sus mandíbulas son demasiado pequeñas y débiles para atravesar nuestra piel.

➡️ ¿Transmiten enfermedades?

  • No son portadores de bacterias, virus ni enfermedades. Aunque su aspecto puede resultar desagradable, puedes estar tranquilo: son completamente inofensivos para la salud.

🔎 ¿Por qué suelen confundirse o generar miedo?

La confusión suele deberse a su parecido con otros insectos domésticos, como el ciempiés doméstico, que sí puede morder. Además, al ser insectos rápidos y nocturnos, es normal que generen incomodidad o rechazo.

📌 ¿Cuál es la diferencia entre los dos tipos más comunes?

  • Pececillo de plata común (Lepisma saccharina):
    • Tamaño: hasta 12 mm
    • Color: gris plateado brillante
    • Ambiente: húmedo (baños, cocinas, zonas húmedas del hotel)
  • Pececillo de cola larga (Ctenolepisma longicaudata):
    • Tamaño: hasta 19 mm (más grande)
    • Color: gris oscuro o marrón claro
    • Ambiente: más seco y cálido (habitaciones, bibliotecas, archivos del hotel)

Ambos pueden causar daños en papel, libros, documentos y telas, pero no afectan a las personas.

¿Cómo evitar su aparición en el hotel?

  • Mantén los espacios bien ventilados.
  • Controla la humedad en baños y zonas húmedas.
  • Sella grietas o fisuras en paredes y suelos.
  • Evita acumulación de papel o cartón en áreas cerradas.

¡Ahora ya sabes que, aunque molestos, estos pequeños insectos no representan ningún peligro real para huéspedes ni empleados! 😉

🗨️ ¿Cómo controlas tú estos insectos en tu hotel?
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🕷️¿Plagas en tu hotel? Esto es lo que debes saber para evitarlas


En un hotel no basta con que todo parezca limpio: hay que saber dónde mirar. Una habitación puede estar perfectamente hecha, y aun así tener chinches en la costura del colchón, hormigas entrando por una grieta o pececillos de plata en un baño mal ventilado.

Las plagas no siempre aparecen por descuido: a veces llegan en la maleta de un huésped, por una junta mal sellada o por acumulación de humedad en zonas que se limpian pero no se revisan. Lo importante es saber que, si no se detectan a tiempo, se extienden rápido y afectan tanto al cliente como al personal y a la reputación del hotel.

Este post es una guía práctica para prevenir, identificar y actuar. Incluye una tabla con las plagas más comunes y consejos claros para mantenerlas fuera del establecimiento.


🧾 Plagas más comunes en hotele

InsectoAmbiente idealDónde suele aparecerPrevenciónEliminación
CucarachaCalorCocinas, sótanos, zonas húmedasSellar grietas, limpiar drenajes, vaciar cubos a diarioGel en gel, trampas, fumigación si hay varias
Chinche de camaCalorColchones, costuras, cabeceras de camaFundas especiales, inspección con linternaLavado +60 °C, aspirado con filtro HEPA, tratamiento térmico
HormigaCalorCocinas, baños, juntas, marcos de puertaEliminar restos de comida, cerrar accesos, revisar zócalosCebos invisibles, control estructural
PulgaCalorAlfombras, tapicería, zonas con mascotasControlar entrada de animales, aspirar con frecuenciaInsecticida específico, limpieza a fondo
MoscaCalorCocinas, comedores, terrazasTapar alimentos, limpiar desagües, cubos bien cerradosTrampas UV, control con productos si hay foco
MosquitoCalorZonas húmedas, balcones, esquinas de techoEliminar agua estancada, instalar mosquiterasRepelente, trampas, control ambiental
Polilla / GorgojoCalorArmarios, textiles, despensasRevisar ropa guardada, no acumular textiles húmedosProducto antipolilla, limpieza profunda, retiro de contaminados
Ácaro del polvoCalorColchones, almohadas, moquetasVentilación, fundas antiácarosAcaricida, aspirado con vapor
Pececillo de plataHumedadBaños, juntas de azulejo, detrás del WCMantener seco, ventilar, limpiar rinconesInsecticida puntual, control de humedad
TisanuroHumedadDetrás de muebles, esquinas húmedasVigilar rincones olvidados, mantener secoAspirado, producto específico
Escarabajo de alfombraCalorAlfombras, cortinas, tapicería oscuraAspirado regular, revisar textiles poco usadosProducto especializado, limpieza intensa
ArañaFríoTechos, marcos, esquinasRetirar telarañas, revisar techos y esquinasLimpieza profunda, aspirado
TábanoCalorJardines, terrazasControl en zonas verdes, evitar restos al aire libreTrampas exteriores, repelente
LagartijaCalorVentanas abiertas, zonas exterioresCerrar accesos, sellar huecosRetirada manual sin dañar
Serpiente pequeñaCalorJardines grandes, canaletasControl perimetral, evitar acumulación de hojasAvisar a profesionales, nunca manipular
GaviotaCalorAzoteas, balcones, cubiertasRetirar restos de comida, instalar redes si hace faltaControl municipal, limpieza constante de cubiertas

🧼 Consejos para prevenir plagas en un hotel

  • No basta con limpiar, hay que inspeccionar. Cada habitación debe revisarse con atención a colchones, cabeceras, zócalos y juntas. La plaga entra por donde nadie mira.
  • Ventilación obligatoria. Donde no hay ventilación hay humedad, y donde hay humedad aparecen ácaros, pececillos de plata, moho y otros.
  • Cubo limpio o plaga segura. Nunca se debe dejar un cubo con residuos al final del día. Eso llama a cucarachas, hormigas y moscas en pocas horas.
  • Alfombras, cortinas y textiles: foco oculto. Aspirar no es opcional. Los textiles deben limpiarse con frecuencia, sobre todo en habitaciones cerradas varios días.
  • Sellar es prevenir. Grietas, enchufes sin ajuste, sumideros abiertos o juntas levantadas son entradas directas para insectos.
  • Habitaciones sin uso = revisión obligatoria. Son las que más acumulan bichos. Revisar colchones, cortinas, armarios y baños aunque no estén ocupadas.
  • Los exteriores también cuentan. Jardines descuidados, terrazas sucias o balcones con restos de comida son el primer paso para que gaviotas, lagartijas o tábanos entren.

Prevenir plagas en un hotel no es una tarea secundaria. Es parte del control de calidad, de la supervisión diaria y del trabajo bien hecho. Conocer los focos, revisar los puntos críticos y actuar con rapidez marca la diferencia entre un simple repaso y una habitación segura.

La limpieza es el punto de partida. El control es lo que lo mantiene.

🗨️ ¿Trabajas en hotelería o te has enfrentado a alguna de estas plagas?
👇👇Déjame un comentario con tu experiencia o con lo que añadirías a la lista.

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El chismorreo: el deporte que destruye equipos.


Un poco de chismorreo o cotilleo no es malo. Puede relajar el ambiente, romper el hielo o incluso sacar una risa. Pero cuando se convierte en el deporte nacional del departamento, es la muerte del equipo. Cero confianza, cero colaboración. Solo miradas, gestos, silencios. Se analiza todo como si lleváramos escáneres de aeropuerto en los ojos, capaces de detectar el significado oculto de un pestañeo.

Y lo peor es que no pasa de un día para otro. Se infiltra. Se normaliza. Y cuando te das cuenta, ya no hay compañerismo ni comunicación: solo estrategias, frases medidas al milímetro y conversaciones que se detienen en cuanto alguien entra en la sala. Nadie quiere hablar con claridad por miedo a que lo usen en su contra. El ambiente se enrarece y el trabajo deja de fluir. Las tareas se hacen, sí, pero sin alma. Todo pesa más, todo cuesta más.

Como responsable, te encuentras en medio del caos: esperando que el equipo funcione como un reloj suizo, pero las piezas ya no encajan. Se han oxidado por dentro, desgastadas por el rumor constante, las indirectas y los cuchicheos.

Empiezan las actitudes. Esa persona que te hace mil preguntas, no para entender, sino para ver si en una de ellas dices lo que quiere oír para no hacer lo que no le apetece. Pero como pregunta, está “cumpliendo”. Y luego viene el comentario: “¿Te has enterado de lo que dijo la jefa?” Todo se distorsiona al pasar de boca en boca, hasta el punto en que el mensaje original ya no importa. Lo que tú dijiste como patata, acaba llegando arriba convertido en esternocleidomastoideo.

El problema no es solo lo que se dice, sino cómo se transmite. Porque cuando se juega con tus palabras, da igual lo que realmente hayas dicho. La percepción se vuelve verdad, y desmentir interpretaciones es como intentar atrapar humo con las manos.

Por eso, hay que cortar de raíz. No con gritos, sino con firmeza. Dejar claro que no hay espacio para eso. Porque si lo permites una vez, se repetirá. Y si se repite, se convertirá en norma.

Aplica la ley de Sócrates. Antes de hablar o repetir algo, pregúntate:
¿Es bueno?
¿Es cierto?
¿Es necesario?

Y si la respuesta a alguna de las tres es no, mejor quedarse callado. Así de simple.

Y aplícalo también en tu equipo. No des pie al chismorreo. Estás en una fiesta del personal, alguien que no ha trabajado ese día te lanza el típico: “¿Qué tal hoy?” Tu respuesta debe ser clara y serena: “Estamos en una fiesta, no se habla de trabajo.” Esa simple frase corta cualquier intento de manipular tus palabras. En el 99% de los casos, la persona se irá a otro grupo, sabiendo que contigo no tiene nada que rascar.

Así se construye un equipo sólido. Con límites claros, con comunicación directa, y dejando claro que lo único que se contagia aquí es la profesionalidad. Todo lo demás, fuera.

Porque quien tolera el chismorreo, pierde el control. Y quien lo frena, lidera.

🗣️ ¿Y tú? ¿En que situaciones has tenido que parar el chismorreo? Te leo en comentarios.

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Cuando «TU» ya eres la antigüa escuela


Recuerdo en mis primeros años de carrera profesional mis discrepancias con gobernantas y subgobernantas, ya que éstas realizaban todo a lápiz y papel (los famosos papelitos por todo el escritorio, ni siquiera eran post-its) y tenían pocas habilidades con las nuevas tecnologías. También recuerdo sus formas de trabajar rígidas y sin espacio para la innovación.

Aunque eso lo he criticado durante mucho tiempo, ahora resulta que, después de más de 20 años de carrera, una se convierte en “la antigua escuela”. Y sin embargo, en tu cabeza y en todo tu ser no te sientes “viejo”, pero los años pasan para todos y es algo que hay que asimilar.

Lo curioso es que nadie te avisa cuándo sucede ese cambio. Un día estás aprendiendo de otros, adaptándote, rebelándote incluso contra lo establecido. Y al siguiente, te das cuenta de que son otros los que llegan con ideas nuevas, con una visión más ágil, con una forma diferente de entender el trabajo. Y tú, que te creías moderna, flexible, digital, te ves defendiendo métodos que ya no encajan del todo. No porque no funcionen, sino porque el mundo laboral ya está mirando hacia otra parte.

Hoy en día, el sector ha cambiado enormemente. Han proliferado los hoteles-escuelas y las escuelas de hostelería, lugares donde los estudiantes no solo reciben formación académica, sino también práctica, con instalaciones reales, simulaciones, tecnología de punta y protocolos que cambian constantemente. Se organizan ferias, exposiciones, conferencias, congresos internacionales, se publican manuales, se actualizan programas formativos… La hostelería ya no se aprende únicamente trabajando duro en un hotel desde joven; ahora existe una red inmensa de recursos, una cultura profesionalizada que crece cada año. Y eso, por supuesto, es maravilloso.

Las nuevas generaciones vienen mucho más preparadas. No solo técnicamente, sino también con otra mentalidad. No tienen miedo de cuestionar jerarquías, de exigir mejores condiciones o de plantear maneras diferentes de hacer las cosas. A veces eso incomoda. A veces da envidia. Y otras veces, hay que admitirlo, se agradece. Porque también nos obligan a evolucionar, a no dormirnos en los laureles, a revisar nuestras certezas.

Y a pesar de todo, hay cosas que se mantienen. Viejas costumbres que siguen siendo útiles, aunque no lo parezcan. Por ejemplo, rociar un poco de agua sobre la sábana para que quede bien lisa al estirarla y sin arrugas. ¿Recuerdas a tu abuela echando agua en la ropa antes de plancharla? Pues eso… Hay saberes que no vienen en un manual, ni en un vídeo de formación, ni en una app. Son conocimientos transmitidos de generación en generación, pequeños gestos que todavía hoy marcan la diferencia entre un trabajo correcto y un trabajo impecable.

Quizás de eso se trate al final: de encontrar el equilibrio. Ni aferrarse a lo antiguo por costumbre, ni rechazarlo por sistema. Ser capaces de reconocer lo valioso de cada etapa, de cada forma de hacer las cosas, y permitirnos aprender, desaprender y reaprender.

Porque sí, tal vez ahora nos toca ser “la antigua escuela”. Pero también podemos ser esa antigua escuela que inspira, que transmite, que deja huella. Y eso, al final, también es liderazgo.

🗣️ ¿Y tú? ¿Eres ya de la antigüa escuela? Te leo en comentarios.

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¿Se eliminan los ácaros, bacterias y hongos solo con ventilar?


En el mundo de la limpieza profesional, sobre todo en espacios tan sensibles como las habitaciones de hotel, es fundamental entender la diferencia entre prevenir y eliminar. Una duda muy común es si basta con abrir las ventanas para deshacerse de los microbios que pueden habitar en estos espacios. Hoy aclaramos este punto con tres grandes protagonistas: los ácaros, las bacterias y los hongos (por ejemplo, el Aspergillus).

¿Qué hace realmente la ventilación?

Ventilar una habitación es esencial. Permite renovar el aire, reducir la humedad, disminuir olores y evitar la acumulación de partículas en suspensión. También ayuda a mantener una sensación de frescura y limpieza en el ambiente. Sin embargo, es importante dejar claro que ventilar no elimina por sí sola los microorganismos que se alojan en las superficies o en los tejidos.

1. Hongos (Aspergillus)

El Aspergillus es un tipo de hongo microscópico que puede aparecer en ambientes con alta humedad, especialmente en baños, juntas de azulejos, techos con condensación o detrás de muebles. Puede afectar a personas con alergias o sistemas inmunitarios debilitados. Ventilar ayuda a evitar que se forme moho, pero si ya está presente, es necesario actuar con productos antifúngicos y eliminar la fuente de humedad.

2. Bacterias

Las bacterias están por todas partes: en las superficies, en los textiles, en el baño, y también flotando en el aire. Ventilar ayuda a reducir la concentración de bacterias en suspensión, pero las que están en superficies no se eliminan con aire fresco. Para eso, es necesaria la desinfección adecuada con productos específicos como alcohol, lejía diluida o productos bactericidas autorizados para uso profesional.

3. Ácaros

Los ácaros son microscópicos y viven principalmente en colchones, almohadas, cortinas, alfombras y otros textiles. Se alimentan de restos de piel humana y proliferan en ambientes cálidos y húmedos. La ventilación ayuda a reducir la humedad del entorno, lo que frena su proliferación, pero no los elimina. Para deshacerse de ellos, es necesario:

  • Lavar la ropa de cama a más de 60 °C.
  • Aspirar colchones y tapicerías con filtro HEPA.
  • Usar fundas antiácaros.
  • Exponer textiles al sol, si es posible.

Algunas personas piensan que con ventilar la habitación es suficiente para eliminar los ácaros y bacterias, y por eso recomiendan comenzar por el cuarto de baño. Sin embargo, cambiar el orden de limpieza —por ejemplo, empezar por el baño en lugar de la cama— no afecta en absoluto a la presencia de ácaros. Lo que importa no es por dónde empiezas, sino si haces algo específico contra ellos. Así que, si limpias todo menos la cama, el ácaro seguirá allí… tumbado, calentito, y probablemente sonriendo con malicia. 🛏️🪳😏

Conclusión

Ventilar es un paso imprescindible en cualquier protocolo de limpieza, pero no sustituye la limpieza ni la desinfección profunda. En una habitación de hotel, donde la higiene debe ser impecable, hay que combinar la ventilación con técnicas específicas para eliminar cada tipo de microorganismo.

Si ventilar eliminara bacterias, ácaros y hongos por sí sola, nadie se pondría malo. No habría alergias, ni infecciones, ni moho en los baños. Pero la realidad es otra. Ventilar es útil, pero no suficiente. La limpieza profunda y el control de la humedad son esenciales para eliminar lo que no se ve, pero afecta la salud.

🗣️ ¿Y tú? ¿Conoces algún método eficaz para prevenir estos “huéspedes” invisibles? Te leo en comentarios.

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💥 Atención al cliente: el factor invisible que te hace gastar más (pero con gusto)


Últimamente no hablo mucho del departamento de pisos y sí de otros temas transversales, pero a punto de embarcarme en otra aventura laboral que me llevará a los Alpes Suizos de nuevo, he tenido la oportunidad de reflexionar sobre la atención al cliente cuando he ido a comprarme una bicicleta.

(La que traje de España la robaron una noche, una banda organizada de un país del este se llevó la mía y 14 más del barrio, entrando en los patios traseros de las casas).

No he comprado una bici. He comprado la experiencia.

Tenía un presupuesto pensado, pero he terminado gastándome 100€ más. Y estoy feliz. ¿Por qué? Porque la atención que he recibido ha sido impecable.

Nada más entrar a la tienda, el vendedor se acercó (no tuve ni que buscarlo). Le conté lo que necesitaba. Me sacó un modelo, me lo ajustó, me hizo probarlo, me corrigió la altura del sillín, pidió una segunda opinión sobre cómo me quedaba el casco. Me escuchó. Me asesoró. Me dedicó una hora entera. Me ayudó a montar la bici en el portabicis que traía. Y lo mejor: me trató como una persona, no como una transacción.

Podría haberme ido a la empresa de material deportivo y me hubiera gastado la mitad, seguramente. Pero en una ocasión me trataron como ciudadana de segunda y les veté. No he vuelto a aparecer por esa tienda ni lo haré.

Lo barato sale caro (cuando te sientes maltratado)

En esta compra he pagado más, sí. Pero me he llevado una bici perfecta, montada y revisada. Me han regalado bridas para sujetarla al coche, me han dado consejos de ruta para volver a casa con seguridad… Y lo más importante: me he sentido acompañada, segura y respetada.

¿Moraleja?

Una buena atención al cliente te hace volver, pagar más y recomendar. Una mala atención al cliente puede arruinar una venta incluso antes de que empiece.

El supermercado de mi barrio tampoco es el más barato…

Pero para ir al más barato hay que coger el coche. Este no. Y aunque los precios no sean los más bajos, tienen algo que no se compra con dinero: a Ana.

Ana es una chica ucraniana con una lesión en la mano derecha que le impide usarla. Y, sin embargo, es la empleada más querida por todos. No por pena, sino porque con su sonrisa, sus peleas con el escáner cuando no quiere registrar un producto (¡con sus caras incluidas!) y sus comentarios sarcásticos, te saca una carcajada aunque vengas con mil problemas en la cabeza.

Han instalado cajas self-service, pero la respuesta del público ha sido quedarse en las cajas físicas, incluso si van a pagar con tarjeta. Lo más gracioso es que, aunque abran más cajas, los clientes prefieren hacer cola sólo para que les atienda Ana. En más de una ocasión ha tenido que decirnos que despejemos el paso y que usemos las otras cajas (siempre con una sonrisa, natürlich 😄).

🟢 Conclusión:

En un mundo saturado de productos, la diferencia está en cómo nos hacen sentir. Puedes tener el mejor producto del mercado, pero si tratas mal a la persona que entra por la puerta, lo único que se va a llevar… es la decisión de no volver jamás.


🗣️ ¿Y tú? ¿Has tenido alguna experiencia de atención al cliente que te haya hecho cambiar de idea (para bien o para mal)? Cuéntamelo en los comentarios.

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🧠 Entrevistas laborales: señales que no debes ignorar


Hay entrevistas en las que, desde el primer momento, algo no cuadra. A veces es sutil, otras veces evidente, pero si prestas atención, el cuerpo lo nota. Esa sensación de “aquí no es” suele venir acompañada de ciertas frases o actitudes que, aunque aparentemente normales, deberían hacerte encender una alarma interna.

Una de las más recurrentes es el clásico “aquí somos una familia”. Puede parecer amable, incluso acogedor, pero muchas veces esa frase se utiliza para justificar cargas de trabajo que van más allá de lo que debería hacer una sola persona.

A veces también oirás: “aquí todos hacemos de todo”. Eso puede sonar a trabajo en equipo, pero en realidad suele significar desorganización, falta de estructura y que vas a acabar haciendo tareas que ni te corresponden ni están reconocidas (ni pagadas)

Otra pista de que algo no va bien es cuando la entrevista comienza por el final. “¿Tienes alguna pregunta?” te sueltan, con tono cansado. Eso suele ser señal de que no les interesas desde el primer segundo y solo quieren salir del paso.

Peor aún si te interrumpen constantemente, miran por la ventana o al techo mientras hablas, o incluso se permiten comentarios despectivos sobre tu experiencia o tu CV. Si no hay respeto en ese primer contacto, no lo habrá después.

Hay veces en que el proceso se alarga innecesariamente. Te hacen ir de un hotel a otro dentro de la misma cadena, te hacen varias entrevistas, cambian los puestos sobre la marcha y, al final, terminas con un seco “gracias por participar”. Sin explicación, sin feedback. Solo para cubrir el expediente. Tu tiempo es oro, y si ves que no lo valoran, no lo sigas regalando.

También hay quien se saca de la manga requisitos administrativos para descartarte antes de darte siquiera la oportunidad de presentarte. Que si no tienes número de seguridad social local, que si aún no estás empadronada, que si te falta una dirección fija. Trámites que, curiosamente, solo pueden hacerse una vez firmado el contrato, pero que utilizan como excusa para cerrarte la puerta sin ni siquiera conocerte.

Y lo peor: pedirte una jornada de prueba sin contrato ni remuneración. Esto, además de poco ético, es directamente ilegal. Y si te parece excesivo levantarte e irte en ese momento, al menos hazlo al día siguiente sin mirar atrás.

No se trata de ir a una entrevista con la escopeta cargada, pero sí con las alertas activadas. Tú también estás eligiendo. No estás pidiendo un favor, estás ofreciendo tu talento, tu tiempo y tu experiencia. Si notas que no lo valoran, la decisión ya está tomada.


¿Has vivido una entrevista que te dejó mal cuerpo? ¿Te inventaron requisitos absurdos para no contratarte? Cuéntamelo en comentarios o escríbeme, que de estas cosas también se aprende… y mucho.


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